El
día de Valladolid, 17/11/06
Las
setas se cobran la primera vida
en
diez años en la Comunidad
El paciente que recibió un trasplante hepático por
comerse un hongo venenoso
falleció ayer en el Hospital Río Hortega de Valladolid. M. G. P. (EL DÍA)
/ VALLADOLID
Las
setas venenosas se han cobrado la primera vida de un ciudadano de
Castilla y León de, al menos, los últimos diez años, según consta en
el
registro de la Unidad Regional de Toxicología. El burgalés J. F. R. S.,
que
recibió un hígado nuevo al sufrir una intoxicación por comer hongos tóxicos,
murió en la mañana de ayer en la UVIdel Hospital Río Hortega,
centro donde
se le practicó el trasplante el pasado 5 de noviembre. Doce días después
de
debatirse entre la vida y la muerte, este hombre de 41 años de edad perdió
su vida, a pesar de los esfuerzos de los médicos por salvarle.
La confusión fue mortal. En lugar de comer un común níscalo, se llevó
a la
boca ejemplares de la seta conocida como lepiota, un hongo que con
consumir
un sólo ejemplar puede provocar la muerte. La toxina amanitina le produjo
una hepatoxicidad fulminante que obligó al hospital General Yagüe de
Burgos
a solicitar su traslado al centro de Valladolid para que se le practicara
el
trasplante. De hecho, el paciente ingresó el viernes 3 de noviembre y
estuvo
en lista de espera de urgencia tan sólo 24 horas. En la madrugada del
domingo, el equipo de Trasplantes Hepáticos practicó la intervención.
«La
intoxicación por setas mata al paciente a través del hígado», explicó
el
pasado miércoles el coordinador de este equipo Miguel Ángel Cítores
para
definir la situación crítica del paciente. «Le cambiamos el hígado,
pero su
situación de partida, como sucede en muchos casos, no tiene marcha atrás».
En cambio su madre, con la que había compartido el plato, se salvó de la
toxicidad y pudo recuperarse óptimamente en el mismo hospital burgalés.
Según explicó ayer el jefe de la Unidad Regional de Toxicología,
Antonio
Dueñas, se trata de la primera víctima mortal registrada en su unidad.
Es
decir, en los últimos diez años no le constan casos mortales provocados
por
el consumo de hongos en todo Castilla y León. Este otoño cálido y
lluvioso
anunciaban esta triste consecuencia. A la vez que esta estación ha
regalado
a los micólogos un gran número de ejemplares, se ha registrado un número
récord de pacientes intoxicados graves en Castilla y León: seis, uno de
ellos víctima mortal.
Tres pacientes de ellos han sido ingresados en el Río Hortega. Además
del
fallecido, otro paciente vallisoletano, de 75 años de edad, se recupera
favorablemente de la intoxicación en la planta del centro y un tercero,
procedente de León, salió dado de alta recientemente después de superar
la
crisis toxicológica en la UVI. Otros dos pacientes leoneses han sido
ingresados en su centro de referencia y otra afectada, en Burgos, se
recupera en el General Yagüe. Precisamente se trata de la madre del
fallecido.
Los síntomas de una intoxicación grave aparecen entre las 9 y 15 horas
después de haber consumido el hongo. «Este tiempo es fundamental
conocerlo»,
asegura. «Una intoxicación aguda leve suele aparecer en un periodo
inmediato
después de su consumo que oscila entre la media hora y las tres horas »,
asegura.